En mi práctica psicoterapéutica, he llegado a la conclusión de que la baja autoestima es un factor causal de angustia, timidez, y enorme miedo a la vida; a vivir.
La autoestima es la experiencia de ser competente para enfrentarse a los desafíos básicos de la vida, y de ser dignos de felicidad. Consiste en dos componentes:
1) considerarse eficaces, confiar en la capacidad de uno mismo para pensar, aprender, elegir y tomar decisiones correctas y, por extensión, superar los retos y producir cambios;
2) el respeto por uno mismo, o la confianza en su derecho a ser feliz y, por extensión, confianza en que las personas son dignas de los logros, el éxito, la amistad, el respeto, el amor y la realización que aparezcan en sus vidas (Branden, 1994).
Yo te digo…. Que las personas que carecen de autoestima tienen enormes dificultades para vivir, no entienden la vida, no comprenden “para qué pasan las cosas”; Por el contrario siempre se dicen por qué me pasó esto a mí…?? Como si fueran víctimas de la vida, víctimas de los propios victimarios….!!!
La autoestima es indispensable para vivir; para hacerte responsable de lo que pasa; de lo que te pasa. Investigar que parte pusiste tú para que esto o aquello sucediera.
Es entonces, el respeto hacia uno mismo que constituye el pilar donde se asienta una autoestima sana. Pero qué contiene la autoestima??, pues bien estas son las bases de la autoestima, como dice Nataniel Branden:
1. Vivir conscientemente.
2. Aceptarse a uno mismo.
3. Aceptar responsabilidades.
4. Afirmarse a uno mismo.
5. Vivir con un propósito.
6. Ser íntegros.
El modo en que las personas se experimentan a sí mismas influye sobre cada momento de su existencia. La autoestima es una necesidad humana básica; contribuye de una manera esencial en el proceso de la vida; es indispensable para un desarrollo normal y sano. Sin una autoestima positiva, el crecimiento psicológico se frena, todo se vuelve un absurdo. Una autoestima positiva funciona, en el sistema inmunológico de la conciencia, ofreciendo una mayor resistencia, fuerza y capacidad regeneradora de vida, que impide la presencia de enfermedades relacionadas a las emociones, que finalmente es el cúmulo de los sentimientos.
Ya para concluir, cuanto más sólida sea la autoestima de una persona, mejor preparado estará para luchar frente a la adversidad en su vida personal o profesional.