Es muy común encontrar personas que no disfrutan su trabajo, es común escucharlas expresarse con frases de enojo y menosprecio hacia el mismo, sin embargo, la verdad es que, es posible tener un trabajo que, aunque no es algo fuera de lo cotidiano, tú puedes encontrar tu trabajo apasionante, emocionante y sobre todo gratificante.
La manera en que aprecias las cosas y tu actitud ante las circunstancias determina en gran manera los resultados positivos o negativos de algunas vivencias. Muchos trabajan en lo que pueden, más que en lo que quisieran, debido a que el mercado no ofrece muchas opciones. En estos casos es necesario tomar las medidas necesarias para reformular nuestra concepción de trabajo. Debes revisar tu percepción del trabajo para aprender a encontrar gozo y satisfacción en él. Ciertamente es una responsabilidad, pero también es una forma de dejar una huella, de influir positivamente en las personas y el ambiente a tu alrededor.
Tal vez no has caído en cuenta sobre lo importante que eres para las personas con las que trabajas y la gran responsabilidad que significa ser miembro de una comunidad y una sociedad; más aún, de un grupo de trabajo, y que este grupo provea algún bien o servicio a la sociedad. Lo que haces, sea lo que sea, produce un cambio en la vida de alguien mediante tu esfuerzo. Es tu elección tener una actitud positiva, respetar a tu cliente y hacer un trabajo eficiente y responsable, ayudando en todo lo que esté a tu alcance cuando tengas posibilidades, o por otro lado, puedes entorpecer el día de quien requiere tu ayuda y entrabar sus trámites, si así lo decides.
Las siguientes recomendaciones te pueden ayudar a encontrar la motivación y la fuerza para hacer tu trabajo con satisfacción y gozo:
Descubre qué es lo que lo que te mantiene en tu trabajo actual y evalúa tu estado: ¿Qué te impulsa?, ¿Qué te motiva a salir a trabajar todos los días?. Aunque es normal que tu motivación para permanecer en tu trabajo sea la necesidad (renta, tarjeta de crédito, comida, vestido, transporte), es bueno considerar qué hay nada más allá de esas necesidades, que te motive a estar allí. De lo contrario, tarde o temprano empezarás a sentir que eso no es suficiente para retenerte. Debes buscar en el quehacer diario, realizado con excelencia y espíritu de servicio, una fuente de constante motivación y de paz interna.
Definitivamente no podemos vivir sin dinero, pero el dinero no es suficiente para hallar felicidad. Si no logras encontrar esa fuente de motivación y paz en tu trabajo, lo que aportes a tu trabajo y lo que él te brinde a ti no evitará que puedas sentirte frustrado. Sería bueno, si las circunstancias te lo permiten, que evalúes hasta dónde es bueno para ti y para los demás que permanezcas allí.
Trata de descubrir cuál es tu potencial laboral y destácate: después de analizar tus habilidades, conocimientos, inclinaciones naturales y experiencia previa trata de desarrollarlo en tu trabajo actual. Si tu fuerte son las relaciones humanas, busca destacarte en tus buenas relaciones con compañeros de trabajo y clientes. Si tu fuerte es el orden y la organización, hazte notar por tu capacidad para trabajar organizadamente y con eficiencia. Si eres un líder nato, busca influenciar positivamente a los que están a tu alrededor. Aún cuando tu posición jerárquica no conlleve autoridad, no debes esperar a estar en tu área profesional o en tu trabajo de ensueño para ser excelente en lo que haces y destacar tus fortalezas.
Rodéate de un ambiente positivo en tu puesto de trabajo u organización: busca relacionarte de forma significativa con gente responsable, honesta, puntual, amable y de excelencia. Sé claro, transparente y defiende tus valores y convicciones. Si en tu trabajo, laboras con otras personas, busca a aquellos que aporten algo positivo a tu vida personal y laboral y que tengan valores e ideas como las tuyas. “Anda con los buenos para que se te pegue lo bueno”, y que de esta forma, otros quieran andar contigo. Si las personas con las que te relacionas son tus clientes, busca influir en ellos de forma positiva y brindarles alegría, respeto, excelencia y edificación. Si no te relacionas con nadie, mantente firme en quién eres y en lo que crees y sé responsable y excelente, aún cuando nadie te ve. Cuando tienes relaciones significativas en tu trabajo y fomentas un ambiente positivo, es mucho más factible que disfrutes lo que haces y encuentres satisfacción.
Mantén un balance adecuado en todas las áreas de tu vida: esto es más fácil decirlo que hacerlo, ya que no sabemos qué hay detrás de la vivencia de cada lector, y las dificultades de algunos pueden ser apremiantes, pero por favor, recuerda la siguiente frase: lo que se ama, se cuida. Y esto también incluye amar a aquellos que dependen de ti y que siguen tus pasos como tu familia, amigos, compañeros de labor y otras personas que te aprecian y con las que compartes una buena parte de tu vida. Así como trabajas, busca tiempo para descansar, para cuidar de tu salud, y cultivar tu mente, para crecer espiritualmente y darte a otros. No puedes vivir para trabajar. Encontrar este balance es una carrera de todos los días. Recuerda que el trabajo es una responsabilidad, pero también es una forma de dejar una huella, de influir en las personas y en la sociedad en general. Impacta y sé un factor de cambio positivo, demostrando a las personas a tu alrededor, que aún en este momento, con las dificultades laborales que hay en nuestro contexto, puedes ser una persona que aprecia y disfruta lo que hace, llevándolo a cabo con excelencia. Aún cuando tu ocupación no sea lo que siempre soñaste, el trabajo honesto dignifica y trae bendición a tu vida mediante la satisfacción de tus necesidades y el aporte positivo que brindas a los demás.
Psicólogo Juan Garita