¿Qué es el cáncer de seno?
El cáncer de seno es un tumor maligno (canceroso) que se origina de las células de los senos. Esta enfermedad ocurre principalmente en las mujeres, pero los hombres también pueden padecer cáncer de seno. En este documento nos enfocaremos al cáncer de seno en mujeres.
El seno normal
Para entender el cáncer de seno, resulta útil familiarizarse un poco con la estructura y las partes de un seno normal, lo cual se muestra en la ilustración a continuación.
Los senos de una mujer están formados por glándulas mamarias o productoras de leche (lobulillos), conductos (pequeños tubos que llevan la leche de los lobulillos al pezón), tejido adiposo y conectivo, vasos sanguíneos y vasos linfáticos. La mayoría de los cánceres de seno comienzan en las células que recubren los conductos (cáncer ductal), algunos inician en los lobulillos (cáncer lobulillar), y un pequeño número de casos se origina en otros tejidos.

El sistema linfático
El sistema linfático es una de las principales maneras en que los cánceres en el seno pueden propagarse. Los ganglios linfáticos son pequeños grupos, en forma de frijol, de células del sistema inmunitario (células que luchan contra las infecciones) que están conectados por vasos linfáticos. Los vasos linfáticos son similares a venas pequeñas, excepto que transportan un líquido claro llamado linfa (en lugar de sangre) fuera del seno. Las células del cáncer de seno pueden ingresar en los vasos linfáticos y comenzar a crecer en los ganglios linfáticos.
La mayoría de los vasos linfáticos del seno conducen a los ganglios linfáticos debajo del brazo (axila), los cuales se conocen como ganglios axilares. Si las células del cáncer de seno llegan a los ganglios linfáticos debajo del brazo y siguen creciendo, éstas harán que se inflamen los ganglios. El doctor necesita saber si las células cancerosas se han propagado a los ganglios linfáticos, ya que de ser así, existe una probabilidad mayor de que las células hayan alcanzado el torrente sanguíneo y se hayan propagado a otros lugares del cuerpo. Mientras más ganglios linfáticos contengan cáncer, mayor es la probabilidad de que haya cáncer en otros órganos también. Esto podría afectar el plan de tratamiento.

Masas en los senos que no son cáncer
La mayoría de las masas o protuberancias en los senos son benignas, esto significa que no son cáncer. Los tumores benignos de los senos son crecimientos anormales, pero no se propagan fuera de los senos y no ponen la vida en peligro. Pero algunas protuberancias benignas en los senos pueden aumentar el riesgo de que se conviertan en cáncer de seno en una mujer.
La mayoría de estas masas son causadas por cambios fibroquísticos. Los quistes son sacos llenos de líquido. La fibrosis es la formación de tejido cicatricial. Estos cambios pueden causar inflamación y dolor de los senos. A menudo estos cambios suceden en una mujer justo antes de que su menstruación comience. Puede que se sientan protuberancias en los senos y en ocasiones presentan una secreción clara o ligeramente turbia del pezón.
Términos del cáncer de seno
Puede ser difícil entender algunas de las palabras que su doctor utiliza para hablar sobre el cáncer de seno. A continuación le presentamos algunas de esas palabras especiales que pudiera escuchar:
Carcinoma:este término se usa para describir un cáncer que ha comenzado en la capa de revestimiento de órganos como el seno. Casi todos los cánceres de seno son carcinomas (carcinomas ductales o carcinomas lobulillares).
Adenocarcinoma: éste es un tipo de cáncer que comienza en el tejido de las glándulas (tejido que produce y segrega una sustancia). Los conductos y los lobulillos del seno son tejidos de glándulas (los cuales producen leche), por lo que a los cánceres que comienzan en estas áreas a menudo se les llama adenocarcinomas.
Carcinoma in situ: este término se utiliza para la etapa temprana del cáncer, cuando sólo sigue en la capa de las células donde se originó. Cuando se refiere al cáncer de seno, in situ significa que las células cancerosas están solamente en los conductos (carcinoma ductal in situ) o en los lobulillos (carcinoma lobulillar in situ). No se ha propagado al tejido más profundo en el seno ni a otros órganos del cuerpo. A veces se les refiere como cánceres no invasivos o pre-invasivos de seno.
Carcinoma invasivo (infiltrante): un cáncer invasivo ya ha alcanzado más allá de la capa de células donde se originó (contrario al carcinoma in situ). La mayoría de los cánceres de seno son carcinomas invasivos (carcinoma ductal invasivo o carcinoma lobulillar invasivo).
Sarcoma: éstos son cánceres que comienzan en los tejidos conectivos, tal como el tejido muscular, el tejido adiposo o los vasos sanguíneos. Los sarcomas de los senos se presentan en pocas.
Tipos más comunes del cáncer de seno
Existen muchos tipos de cáncer de seno, pero algunos de ellos ocurren muy pocas veces. Algunas veces un tumor del seno puede ser una mezcla de estos tipos o ser una combinación de los tipos in situ e invasivo.
Carcinoma ductal in situ:éste es el tipo más común de cáncer no invasivo del seno. El carcinoma ductal in situ(ductal carcinoma in situ, DCIS) significa que el cáncer está solamente en los conductos y no se ha propagado a través de las paredes de los conductos al tejido del seno. Por lo tanto, no se puede propagar a los ganglios linfáticos u a otros órganos. Casi todas las mujeres que tienen cáncer en esta etapa logran una cura completa. Una de las mejores maneras de detectar el DCIS a tiempo es mediante un mamograma (mamografía).
Carcinoma lobulillar in situ:esta condición se origina en las glándulas productoras de leche (lobulillos), pero no atraviesa la pared de los lobulillos, y no se puede propagar a otras partes del cuerpo. Aunque no es un verdadero cáncer, el carcinoma lobulillar in situ (lobular carcinoma in situ, LCIS)aumenta el riesgo de que una mujer padezca cáncer de seno más adelante. Por este motivo, es importante que las mujeres con LCIS no dejen de someterse regularmente a sus mamogramas ni falten a sus citas médicas.
Carcinoma ductal invasivo (o infiltrante):éste es el cáncer de seno más común. El carcinoma ductal invasivo (invasive ductal carcinoma, IDC) comienza en un canal (conducto) lácteo, penetra la pared del conducto e invade el tejido del seno. Desde ese lugar es posible que pueda propagarse a otras partes del cuerpo (hacer metástasis). Es responsable de aproximadamente ocho de cada 10 casos de cáncer invasivo del seno.
Carcinoma lobulillar invasivo (infiltrante): este cáncer se origina en las glándulas mamarias (lobulillos) y luego se propaga a través de la pared de los lobulillos. El carcinoma lobulillar invasivo (invasive lobular carcinoma, ILC) puede propagarse a otras partes del cuerpo (hacer metástasis). Aproximadamente uno de cada 10 de los cánceres invasivos del seno son de este tipo.
Cáncer inflamatorio del seno:este tipo de cáncer invasivo del seno no es común. Representa aproximadamente del 1% al 3% de todos los cánceres de seno. Por lo general, no se presenta una sola protuberancia o tumor, sino que este cáncer hace que la piel del seno luzca rojiza y se sienta acalorada. El cáncer inflamatorio del seno (inflammatory breast cancer, IBC) también hace que la piel se haga más gruesa y presente hoyuelos, como la cáscara de una naranja. Puede que el seno se vuelva más grande, duro, sensible o que sienta picazón.
En sus etapas iniciales, este tipo de cáncer de seno a menudo se confunde con una infección. Debido a que no hay una masa definida, es posible que no aparezca en un mamograma, lo que hace que sea aún más difícil detectarla temprano. Este cáncer tiene una mayor probabilidad de propagación y un peor pronóstico que el cáncer ductal invasivo o lobulillar invasivo.
¿Cuáles son las causas del cáncer de seno?
Ciertos cambios en el ADN pueden causar que las células normales del seno se conviertan en cáncer. El ADN es el elemento químico en cada una de nuestras células que contiene nuestros genes (las instrucciones sobre cómo funcionan nuestras células). Ciertos cambios hereditarios en el ADN (mutaciones) pueden incrementar el riesgo de cáncer en las personas y ser la causa de los cánceres que surgen entre los miembros de algunas familias. Por ejemplo, los genes BRCA1 y BRCA2 son genes supresores de tumores al evitar que algunos cánceres puedan formarse. Cuando estos genes sufren cambios (mutan), éstos ya no pueden hacer que las células mueran en su momento indicado, haciendo más probable que se desarrolle un cáncer.
Pero la mayoría de los cambios en el ADN del cáncer de seno ocurren de forma independiente en las células del seno durante la vida de una mujer en lugar de que dichos cambios hayan sido hereditarios. Por lo pronto, todavía no se sabe las causas de la mayoría de las mutaciones del ADN que podrían resultar en cáncer.
Factores de riesgo
Aunque aún no sabemos exactamente qué causa el cáncer de seno, sí sabemos que existen ciertos factores de riesgo asociados con la enfermedad. Un factor de riesgoes todo aquello que aumenta las probabilidades de que una persona padezca una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Algunos factores de riesgo, tal como fumar, consumir alcohol y la alimentación están asociados con cosas que una persona hace. Otros, como la edad de la persona, la raza o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar.
Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. El tener un factor de riesgo, o incluso varios, no significa que una mujer tendrá cáncer de seno. Algunas mujeres que tienen uno o más factores de riesgo nunca padecen la enfermedad, y la mayoría de las mujeres que lo padecen no tienen ningún factor de riesgo. Algunos factores tienen un mayor peso sobre el riesgo que otros, y el riesgo de cáncer de seno cambia con el transcurso del tiempo debido a factores como el envejecimiento o el estilo de vida.
Aunque muchos factores de riesgo pudieran aumentar las probabilidades de llegar a tener cáncer de seno, todavía no se sabe bien cómo algunos de estos factores de riesgo causan que las células se conviertan en cáncer. Las hormonas parecen desempañar un papel en muchos casos del cáncer de seno, aunque no se conoce totalmente cómo esto ocurre.
Factores de riesgo que usted no puede cambiar
Sexo: el hecho de ser mujer es el factor de riesgo principal del cáncer de seno. Aun cuando los hombres también padecen la enfermedad, resulta 100 veces más común entre las mujeres.
Edad: las probabilidades de padecer cáncer de seno incrementan a medida en que la edad de la mujer aumenta. Alrededor de dos de cada tres mujeres con cáncer invasivo de seno tienen 55 años o más cuando se les encontró el cáncer.
Factores de riesgo genéticos: se cree que aproximadamente de 5 a 10 por ciento de los casos del cáncer de seno está relacionado con cambios (mutaciones) hereditarios en ciertos genes. Los cambios genéticos más comunes son los cambios en los genes BRCA1 y BRCA2. Las mujeres con estos cambios genéticos presentan hasta un 80 por ciento de probabilidad de padecer cáncer de seno durante sus vidas. Otros cambios genéticos pudieran también aumentar el riesgo del cáncer de seno.
Historial familiar: el riesgo del cáncer de seno es mayor entre las mujeres cuyos familiares directos (consanguíneos) tienen esta enfermedad. Estos parientes pueden ser tanto del lado de la familia de la madre como de la del padre. El que su madre, hermana o hija padezca cáncer de seno casi duplica el riesgo de una mujer. Es importante señalar que la mayoría (más del 85 por ciento) de las mujeres que padecen del cáncer de seno no tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.
Antecedentes personales del cáncer de seno: una mujer que tenga cáncer en un seno tiene mayores probabilidades de tener un nuevo cáncer en el otro seno o en otra parte del mismo seno. Esto es diferente a un regreso del primer cáncer (conocido como recurrencia).
Raza: las mujeres de raza blanca tienen ligeramente mayores probabilidades de tener cáncer de seno que las mujeres de raza negra. Sin embargo, las mujeres de raza negra tienen mayores probabilidades de morir de este tipo de cáncer. Parece que al menos parte de esto se debe a que las mujeres de raza negra tienen tumores que crecen con mayor rapidez, pero no se sabe por qué. Las mujeres asiáticas, hispanas e amerindias (indígenas de Estados Unidos) tienen un menor riesgo de padecer y morir de cáncer de seno.
Tejido denso del seno:el tejido denso del seno significa que hay más tejido glandular y menos tejido adiposo. Las mujeres con tejido del seno más denso tienen un riesgo más elevado del cáncer de seno. El tejido denso del seno puede también dificultar a los médicos la detección de problemas en los mamogramas.
Ciertos problemas benignos (que no son cáncer) en el seno: las mujeres con ciertos cambios benignos en los senos pueden estar en un riesgo aumentado de padecer cáncer de seno. Algunos de estos cambios son más probables a convertirse en cáncer de seno que otros.
Carcinoma lobulillar in situ: las mujeres con carcinoma lobulillar in situ (LCIS) tienen un riesgo de siete a 11 veces mayor de padecer cáncer en cualquiera de los senos que las mujeres sin esta condición.
Menstruaciones: las mujeres que comenzaron a menstruar a una edad temprana (antes de los 12 años), o que experimentaron la menopausia después de los 55 años de edad, tienen un riesgo ligeramente más alto de padecer cáncer de seno. Como resultado de haber tenido más menstruaciones durante su vida, estas mujeres han estado expuestas a más hormonas de estrógeno y progesterona.
Radiación al seno a temprana edad: las mujeres que recibieron tratamiento con radiación en el área del tórax (pecho), como parte de su tratamiento contra algún otro cáncer durante su infancia o adolescencia, tienen un riesgo significativamente más alto del cáncer de seno. Este riesgo varía con la edad de la paciente al momento de recibir la radiación. El riesgo de la radiación a la región del pecho es el mayor si la radiación se administró durante la adolescencia, cuando los senos estaban aún en desarrollo. La radioterapia después de los 40 años no parece aumentar el riesgo de cáncer de seno.
Tratamiento con dietilestilbestrol (DES): en el pasado, se administró a algunas mujeres embarazadas el medicamento dietilestilbestrol, ya que se pensaba que éste disminuía las probabilidades de perder el bebé (aborto). Los estudios recientes han mostrado que estas mujeres tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de seno.
Riesgo del cáncer de seno y decisiones en el estilo de vida
No tener hijos o tenerlos a una edad mayor en la vida: las mujeres que no han tenido hijos o aquéllas que tuvieron su primer hijo después de los 30 años, tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer de seno. El haber tenido varios embarazos a una edad joven reduce el riesgo. El embarazo reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer, lo cual puede que sea una razón de este efecto.
Uso reciente de pastillas para prevenir el embarazo (anticonceptivos orales): los estudios han reportado que las mujeres que están usando anticonceptivos orales en la actualidad tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer de seno que aquellas mujeres que nunca los han usado. El riesgo parece bajar a lo normal con el paso del tiempo una vez se dejan de tomar las pastillas anticonceptivas. Las mujeres que dejaron de usar la píldora hace más de diez años no aparentan tener un mayor riesgo. Es recomendable consultar los riesgos y beneficios de las pastillas anticonceptivas con su doctor.
Terapia hormonal después de la menopausia: la terapia hormonal posmenopáusica (post-menopausal hormone therapy, PHT), ha sido usada por muchos años para ayudar a aliviar los síntomas de la menopausia y para ayudar a prevenir el adelgazamiento de los huesos (osteoporosis). Este tratamiento tiene otros nombres, tal como terapia de reemplazo hormonal (hormone replacement therapy, HRT) y terapia hormonal para la menopausia (menopausal hormone therapy, MHT).
Existen dos tipos principales de terapia hormonal posmenopáusica. Para las mujeres a quienes no se les ha extirpado la matriz (el útero), los doctores con más frecuencia recetan estrógeno y progesterona (conocida como terapia hormonal combinada o HT). El estrógeno por sí solo puede aumentar el riesgo de cáncer de útero, por lo tanto se agrega progesterona para ayudar a prevenir dicho riesgo. Por otro lado, a las mujeres a quienes se les extirpó el útero (aquellas que se sometieron a una histerectomía) se les puede recetar sólo estrógeno. A esto se le conoce como terapia de restitución de estrógeno (estrogen replacement therapy, ERT) o simplemente terapia de estrógeno (estrogen therapy, ET).
Actualmente, parece que existen pocas razones contundentes para usar la terapia hormonal posmenopáusica, que no sean para aliviar los síntomas de la menopausia a corto plazo. No obstante, existen otros factores a considerar, por lo que usted debe consultar con su doctor las ventajas y desventajas de usar la PHT. Si usted y su médico deciden emplear la terapia hormonal posmenopáusica como tratamiento de los síntomas menopáusicos, por lo general es mejor usar la menor dosis posible y por el tiempo más breve que sea efectiva para usted.
Evitar la lactancia: algunos estudios indican que la lactancia (amamantar al bebé) reduce ligeramente el riesgo del cáncer de seno, especialmente si el periodo de lactancia es de 1½ a 2 años. La razón pudiera ser que la lactancia, al igual que el embarazo, disminuye el número total de periodos menstruales. No obstante, ésta ha sido un área difícil de estudiar.
Alcohol: el consumo de bebidas alcohólicas está claramente asociado con un aumento en el riesgo de padecer cáncer de seno. Las mujeres que toman una bebida al día tienen un riesgo ligeramente más alto. Aquéllas que toman de dos a cinco bebidas al día tienen alrededor de 1 ½ veces más riesgo que las mujeres que no toman alcohol.
Sobrepeso u obesidad: esto se asocia con un riesgo más alto del cáncer de seno, especialmente para las mujeres después de la menopausia o si el aumento de peso ha ocurrido en la edad adulta. El riesgo parece ser mayor si la grasa adicional se encuentra alrededor de la cintura.
Sin embargo, la relación entre el peso y el riesgo de cáncer de seno es compleja, y los estudios sobre el consumo de grasa en la alimentación y cómo afecta el riesgo de cáncer de seno han reportado resultados contradictorios. La Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda que mantenga un peso saludable durante toda la vida y que evite las subidas excesivas de peso.
Falta de ejercicio: hay estudios que han demostrado que el ejercicio reduce el riesgo del cáncer de seno. La única pregunta es determinar cuánto ejercicio es necesario. Un estudio reveló que con tan sólo 1 ¼ a 2 ½ horas de caminata a la semana se puede reducir el riesgo en un 18%. Con diez horas de caminata a la semana se redujo el riesgo aún un poco más. La Sociedad Americana Contra el Cáncer sugiere hacer ejercicio por cinco o más días por semana durante 45 a 60 minutos cada sesión.
¿Cómo se detecta el cáncer de seno?
Las pruebas y exámenes de detección tienen el propósito de encontrar una enfermedad, como el cáncer, en las personas que no tienen ningún síntoma. Mientras más temprano se detecte el cáncer de seno, mejores son las probabilidades de que el tratamiento tenga éxito. El propósito es la detección de los cánceres antes de que generen síntomas. El tamaño del tumor canceroso en el seno y el grado de propagación son los factores más importantes en determinar la perspectiva del paciente. La mayoría de los médicos consideran que las pruebas para la detección temprana del cáncer de seno salvan miles de vidas cada año. Las guías que se presentan a continuación mejoran las probabilidades de detectar el cáncer de seno en sus etapas iniciales para su tratamiento exitoso.
Guías para la detección temprana del cáncer de seno en las mujeres que no presentan síntomas:
Mamograma:las mujeres de 40 años en adelante deben hacerse un mamograma de detección al año, y deben seguir sometiéndose a esta prueba mientras estén en buen estado de salud.Aun cuando algunos cánceres pueden pasar desapercibidos por el mamograma, dicho estudio es una forma muy efectiva para la detección del cáncer de seno.
Examen clínico del seno:las mujeres de 20 a 39 años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos como parte de un examen periódico de salud, por parte de un profesional médico al menos cada 3 años. A partir de los 40, las mujeres deben someterse a un examen del seno por parte de un profesional de la salud todos los años. Pudiera ser recomendable someterse al examen clínico de los senos poco antes del mamograma. El examen le puede ayudar a familiarizarse con la forma en como sus senos lucen y se sienten.
Autoexamen de los senos:esta una opción para las mujeres a partir de los 20 años de edad. Se debe orientar a las mujeres sobre los beneficios y las limitaciones del autoexamen de los senos. Las mujeres deben informar de inmediato a un médico experto sobre cualquier cambio que noten en el aspecto y sensación de los senos.
La investigación ha demostrado que, en comparación con el descubrimiento de una masa o bulto por casualidad, o simplemente estar consciente de lo que es normal en cada mujer, el autoexamen de los senos tiene una función menor en el descubrimiento del cáncer de seno. Si decide hacerse el autoexamen de los senos (es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen) pida a su doctor que observe cómo lo hace durante el examen físico que usted se hace normalmente para asegurar que lo hace correctamente. Si usted se hace este examen habitualmente, puede familiarizarse con el aspecto y sensación normal de sus senos y detectar con más facilidad cualquier cambio. Pero no hay problema si no se realiza el autoexamen, o si no lo hace bajo fechas estipuladas.
Ya sea que se realice el autoexamen o no, el objetivo es que acuda a un médico de inmediato si nota cualquiera de los siguientes cambios: una masa o protuberancia, inflamación, irritación o formación de hoyuelos o hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción) de los pezones, enrojecimiento o descamación de los pezones o de la piel de los senos, o una secreción que no sea leche materna. Recuerde que en la mayoría de los casos, cualquiera de estos cambios en los senos no quiere decir que usted tenga cáncer.
Imágenes por resonancia magnética (MRI):las mujeres que tienen un alto riesgo de cáncer de seno deben someterse a imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) y a un mamograma cada año (las mujeres que están en alto riesgo tienen al menos un 25% de riesgo de padecer este cáncer en el transcurso de sus vidas). Las mujeres a un riesgo incrementado de forma moderada deben hablar con su doctor sobre los beneficios y limitaciones de agregar una prueba de detección con MRI a su mamograma anual. La prueba de detección de MRI anual no se recomienda en mujeres cuyo riesgo de cáncer de seno durante la vida sea menor al 15%.
Fuente
American Cancer Society (R)
Esta información se presenta sin fines de lucro
Información útil en Pro de las mujeres y sociedad en general.